Con objeto de intentar que nuestros caballos sin herraduras estén estabulados en unas condiciones que puedan aproximarse en la medida de lo posible a lo que para un caballo es una forma óptima de vida, con movimiento a través de diversos tipos de suelos, Jaime Jackson ha creado el concepto de Paddock Paradise.
Básicamente consiste en, aprovechando el espacio de que disponemos, establecer un recorrido vallado, donde se incentive el movimiento del caballo creando diversas y separadas zonas donde dispongan de agua, forraje, pienso, sombra, refugio, pasos estrechos que incentiven la movilidad y cualquier otro truco que se nos ocurra para conseguir el máximo movimiento .
Esto es con objeto de evitar lo que todos, con frecuencia, estamos acostumbrados a observar cuando nuestros caballos están sueltos en un potrero o corral, que los tenemos en estos espacios con objeto de que se muevan, pero la realidad es que la mayor parte del tiempo están parados.
También debemos procurar que el suelo por el que transiten tenga distintas texturas, siendo muy importante que dispongamos de una amplia zona formada por grava de entre 1,5 y 2,5 centímetros aproximadamente.
Que es una ventaja para nuestros amigos los caballos no usar herraduras, parece ser que está fuera de toda duda, incidiendo no solamente en la mejora de la calidad de los cascos sino también en el estado general de salud del caballo. Nelson Pinto especialista chileno en las técnicas de barehoof utiliza una frase que puede ser muy significativa "Si herrar es humano, ¿no nos habremos confundido herrando nuestros caballos?.
No obstante para conseguir tener caballos sin herrar y que podamos utilizarlos de esta forma en la disciplina que habitualmente practiquemos no basta con eliminar herraduras y recortar, es bastante más complicado.
Para que esto funcione debemos plantearnos un manejo integral del caballo, de forma que no solamente nos ocupemos del cuidado del casco, sino también de la alimentación y de la movilidad que diariamente realiza. Por otra parte los recortes, o trimming como se llaman en el argot, debemos realizarlos con mayor frecuencia que con la que se realizan cuando están con herraduras.
Por otra parte, debemos tener en cuenta que existe un periodo de transición desde que quitamos herraduras hasta que podemos considerar finalizado el proceso, y por lo tanto, disponer de un casco sano y útil para cualquier actividad. Durante este periodo seremos cuidadosos con lo que exigimos al caballo, realizando un uso progresivo del mismo, tanto en intensidad como en la exigencia de trabajos en suelos "difíciles". Normalmente para el trabajo en pista no suele haber problemas, si necesitamos continuar con un uso intensivo del caballo siempre podemos utilizar las botas que actualmente fabrican diversas empresas.
Este periodo de transición suele durar de seis meses a un año, dependiendo del manejo que realicemos en este tiempo.
EXCURSIÓN SIN HERRADURAS EN SEMANA SANTA
Estos días y a pesar del mal tiempo que ha hecho, hemos podido realizar tres salidas al campo con algunos de los caballos con los que comenzamos el proceso de tenerlos sin herraduras el pasado mes de Noviembre.
Dos de los paseos fueron cortos, aproximadamente una hora y media, regresando todos con los cascos en perfecto estado, únicamente fue necesario repasar los cascos de Rubi, ligeramente desportillados. De todas formas, a este caballo ya le tocaba realizar un recorte en estas fechas.
En la tercera salida estuvimos algo más de cuatro horas paseando por zonas que en algunos tramos tenían una gran cantidad de piedras. Nair, único caballo sin herrar en esta excursión, utilizó botas easy-boot mod. Barehoof en sus manos yendo sus posteriores sin ningún tipo de protección, a pesar de lo que finalizo la ruta sin que se produjera daño alguno en los mismos.
JULIO DE 2009 - SITUACIÓN DE NUESTROS CABALLOS SIN HERRAR
Tal y como comentaba en la anterior nota, donde reflexionaba acerca del resultado de unas excursiones en Semana Santa con caballos que en el anterior mes de Noviembre 2008 habíamos comenzado a manejar sin herrar, la evolución que los cascos de nuestros caballos han experimentado desde esas fechas hasta ahora, ha sido realmente espectacular, en sentido positivo, de forma que en estos momentos me resulta harto difícil pensar en la posibilidad de volver a tener caballos con herraduras.
Como esta primavera no ha sido especialmente húmeda, hace ya bastante tiempo que los caballos en las salidas que habitualmente realizamos tienen que ir por terrenos duros y en algunos casos realmente complicados. Estoy refiriéndome a los caminos de concentración con gravas sueltas sobre un suelo realmente duro, donde incluso yendo herrados, los caballos pisan con "cuidado".
Bien, en estos momentos realizamos rutas, trotamos y galopamos por terrenos diversos y en ningún momento tenemos un cuidado especial con el aire que utilizamos en función del piso por donde vamos que no teníamos antes de optar por mantener sin herraduras nuestros caballos. Por el contrario nuestra seguridad es mayor cuando subimos o bajamos por zonas de superficies rocosas lisas y en algunos casos resbaladizas, pues hemos comprobado que el casco tiene un superior agarre que la herradura incluso llevando las, siempre tan negativas para el trabajo de los tendones, vidias o ramplones.
Ocho son los caballos que estamos manejando sin herraduras y el cuidado del casco se limita a frecuentes, pero cada vez menores recortes, casi siempre mas encaminados a compensar los desequilibrios que se producen por falta de suficiente movimiento diario que para realmente recortar los cascos, pues en estos momentos ya tienen el equilibrio y las proporciones que buscamos en ellos (concavidad en la palma, altura de talones, paredes rectas y bordes redondeados).
La mayor perfusión sanguinea en el casco producida por el correcto trabajo de la ranilla y el cojinete distal conjuntamente, realizando sus funciones de bombeo dentro del sistema cardio-vascular, ha propiciado un importante cambio cualitativo en la calidad de las paredes del casco, de forma que ha incrementado tanto su grosor como su dureza
AGOSTO 2009 - EXCURSIÓN DE TRES DÍAS POR EL ALTO TAJO - LA CUENCA DEL GUADIELA
Como continuación del relato de mis experiencias en el manejo de los caballos sin herraduras, proceso que como ya he comentado comenzamos con nuestros caballos en el mes de Noviembre del pasado año, quiero transmitir la experiencia que para nosotros a supuesto realizar una travesía de tres días de duración, durante los cuales hemos cubierto una distancia aproximada de 95 kilómetros, con desniveles (subida+bajada) superiores a los 1.800 metros y con suelos tan diversos como pistas forestales con grava, pequeños tramos de carretera y sobre todo empinados caminos de herradura donde lo que abunda es la piedra suelta.
A mitad de la primera jornada, despues de una bajada importante y atravesando un campo con abundantes piedras
En la primera etapa recorrimos unos 35 kilómetros, con importantes desniveles y con la mitad de la misma desarrollándose ya por sendas de montaña. Ninguno de los caballos llevaba protección alguna para los cascos y todos finalizaron la jornada sin sensibilidad en las palmas y sin deterioros en las tapas.
Segunda parte de la primera etapa, ya por caminos de montaña.
El segundo día fue el más duro, la distancia era ligeramente superior a la del primer día, pero la totalidad de la etapa se desarrolló por caminos realmente duros para probar la calidad de los cascos.
Al finalizar esta jornada todos los caballos presentaban sensibilidad en las palmas cuando tenían que andar por pistas forestales de grava con gran cantidad de cantos sueltos, por lo que decidimos calzar las manos con las botas que a este fin llevábamos. La molestia desapareció de forma que la última jornada pudimos realizarla sin contratiempos.
Aquí podemos ver a Romero caminando seguro con sus flamantes botas.
A los siete días la sensibilidad prácticamente había desaparecido de los pies de todos los caballos. No obstante y aunque en pista los continuamos trabajando descalzos, en las salidas al campo aún ahora somos precavidos y excepto en cortos paseos de duración inferior a las dos horas y con objeto de permitir el crecimiento del casco, en estos largos paseos continuamos utilizando botas.